La valoración de existencias asigna un coste a lo que compras, fabricas y consumes, y de ella dependen el valor del stock en el balance y el coste de ventas. En España, el Plan General de Contabilidad (PGC) y una resolución del ICAC acotan los métodos permitidos.

Qué decide la valoración de existencias en tus cuentas

Valorar existencias implica dos decisiones distintas. La primera fija cuánto cuesta cada unidad que entra en el almacén. La segunda determina qué coste se asigna a cada unidad que sale cuando las entradas tuvieron precios diferentes.

El método elegido no cambia cuánto pagaste en total. Cambia cómo se reparte ese importe entre el coste de lo vendido o consumido y la valoración de inventario que queda en el balance. Los artículos de cada método lo muestran con cifras.

Estas reglas parten del PGC. La Resolución del ICAC de 14 de abril de 2015 (BOE n.º 97, de 23 de abril de 2015) establece criterios para la determinación del coste de producción. Es de obligado cumplimiento también para las empresas que aplican el PGC de Pymes.

Antes del método: cuánto cuesta cada entrada

Las existencias se valoran por su coste, ya sea el precio de adquisición o el coste de producción, según la norma de registro y valoración 10.ª del PGC. El precio de adquisición es el importe facturado menos descuentos y rebajas, más los gastos adicionales hasta ubicar los bienes para su venta, como transportes, aranceles y seguros (NRV 10.ª, apartado 1.1).

Los impuestos indirectos solo se incluyen cuando no son recuperables directamente de la Hacienda Pública. En las existencias que necesitan más de un año para estar en condiciones de venderse, se añaden los gastos financieros en los términos de la norma sobre inmovilizado material.

Cuando fabricas, el coste de producción suma el precio de las materias primas y consumibles, los costes directamente imputables y la parte razonable de los indirectos. Esos indirectos deben corresponder al periodo de producción y basarse en la capacidad normal de trabajo. Quedan fuera del coste los gastos de comercialización y los generales de administración, y los costes de subactividad se consideran gasto del ejercicio (normas segunda, cuarta, séptima y octava de la Resolución).

Consejo práctico

Los gastos de almacenamiento solo forman parte del coste de producción cuando son necesarios en el proceso productivo (norma octava, apartado 4). El coste de guardar producto ya terminado, por ejemplo, no se suma al de fabricarlo. La imputación de costes llega hasta que el producto está en condiciones de destinarse al consumo final o a su utilización por otras empresas (norma cuarta, apartado 6).

Métodos de valoración de existencias que recoge el PGC

La norma undécima de la Resolución concreta los criterios de valoración de existencias aplicables a cada caso. 

Para bienes intercambiables entre sí, el método general es el precio medio o coste medio ponderado (PMP), y el FIFO es aceptable si la empresa lo considera más adecuado para su gestión. Para los productos que no suelen ser intercambiables y para los bienes producidos para proyectos específicos, se identifica el coste individual de cada unidad.

Métodos de asignación de valor de la norma undécima del ICAC: cuándo se aplica cada uno y cómo reparte el coste
Método Cuándo se aplica Cómo asigna el coste
PMP Método general para bienes intercambiables entre sí Promedio ponderado del coste de las unidades que había al inicio del periodo y de las compradas o producidas durante él
FIFO (PEPS) Alternativa aceptable para bienes intercambiables, a criterio de la empresa Supone que se venden primero las unidades compradas o producidas antes, por lo que las existencias finales son las más recientes
Identificación específica Productos no habitualmente intercambiables y bienes producidos para proyectos específicos Coste individual de cada unidad

PMP y FIFO: los dos criterios para bienes intercambiables

La fórmula del PMP y su plantilla de Excel están en el artículo sobre el precio medio ponderado, y la comparación con FIFO, en el del método FIFO. Ambos parten de registrar el precio y la cantidad de cada entrada.

Identificación específica: cuando cada unidad es distinta

Se aplica a unidades que no son intercambiables, como un equipo a medida, o a bienes producidos para un proyecto concreto. Exige conocer el coste real de cada unidad, y un registro individualizado por lote o número de serie lo facilita.

Coste estándar y método de los minoristas, con condiciones

La Resolución admite el coste estándar y el método de los minoristas. Ambos exigen que la valoración resultante no difiera significativamente de la que daría el coste de producción según la norma, atendiendo al principio de importancia relativa (norma segunda, apartados 4 y 5). 

El método de los minoristas deduce del precio de venta un porcentaje apropiado de margen bruto. Según el preámbulo, no estima en sentido estricto un coste de producción, sino el valor en libros de las mercaderías al cierre. La norma internacional y AECA apuntan su posible uso en el comercio al por menor con muchos artículos de rotación frecuente. La memoria debe justificar su aplicación (norma decimocuarta, apartado 2).

Cuándo se aplica el método: en cada movimiento o por periodos

No confundas los métodos de valoración de inventarios con el sistema que registra los movimientos. El método indica qué coste se asigna, y el sistema condiciona con qué frecuencia puedes calcularlo.

Con carácter general, el método se aplica en cada momento en que tienen lugar entradas y salidas de existencias. La norma admite aplicarlo cada cierto periodo cuando lo exige la gestión de la empresa, siempre que el final del último periodo coincida con la fecha de cierre del ejercicio. En ambos casos debe aplicarse de forma sistemática y uniforme (norma undécima, apartado 4).

Aplicarlo en cada movimiento requiere un registro continuo, que un inventario permanente facilita. El artículo sobre el PMP calcula la misma referencia de las dos formas y muestra que, con precios estables, la diferencia es pequeña. La valoración es además una pieza del control de inventario, que incluye conteos e indicadores.

Cómo elegir método para cada grupo de existencias

La norma fija el marco, no el método de cada negocio. El PMP es el punto de partida, el FIFO encaja cuando favorece la gestión y la identificación específica se reserva para unidades distintas entre sí.

Un método por tipo de existencia, no por almacén

La NRV 10.ª exige un único método de asignación de valor para todas las existencias de naturaleza y uso similares (apartado 1.3). La norma undécima de la Resolución lo aplica al conjunto de existencias de similares características o naturaleza (apartado 8). Lo que cuenta es el tipo y el uso del artículo, no el lugar donde esté guardado.

No se trata de elegir libremente un método distinto para cada referencia. Para separar grupos hace falta que la naturaleza o el uso sean distintos. La propia norma distingue, además, entre bienes intercambiables y no intercambiables.

El siguiente ejemplo es hipotético y solo ilustra esa lógica.

Ejemplo hipotético: método posible para tres grupos de existencias de un servicio técnico
Grupo de existencias Naturaleza y uso Método posible
Guantes, bridas y tornillería para los trabajos propios Bienes intercambiables que la empresa consume PMP, método general
Material eléctrico que se revende al cliente Bienes intercambiables destinados a la venta FIFO, si la empresa lo considera más adecuado para su gestión
Equipo a medida para un cliente Bien no intercambiable Identificación específica

Mantener el método y cuándo cambiarlo

Una vez adoptado, el método debe mantenerse en el tiempo. Solo con carácter excepcional se puede cambiar, cuando una modificación de las circunstancias lo exija para reflejar mejor la imagen fiel de las cuentas (norma undécima, apartado 8). 

La memoria de las cuentas anuales debe indicar los métodos de asignación de valor utilizados y los periodos empleados (norma decimocuarta, apartado 5).

Consejo práctico

Si tu ERP permite configurar el método por referencia, aplica el mismo a las de naturaleza similar. Cambiarlo es un cambio de criterio contable y no solo un ajuste de configuración, así que consúltalo antes con tu asesoría.

Valoración posterior: qué comprobar al cierre del ejercicio

Valorar por coste no basta si el stock ha perdido valor. La Resolución del ICAC de 18 de septiembre de 2013 (BOE n.º 230, de 25 de septiembre de 2013) trata el deterioro del valor de los activos.

Para las existencias, su norma quinta establece que, cuando el valor neto realizable sea inferior al precio de adquisición o al coste de producción, se efectuarán las oportunas correcciones valorativas. La pérdida se reconoce como gasto en la cuenta de pérdidas y ganancias (norma quinta, apartado 1).

Si las circunstancias que motivaron la corrección dejan de existir, la corrección se revierte y se reconoce un ingreso en la cuenta de pérdidas y ganancias (norma quinta, apartado 7). La comprobación alcanza también a las mercaderías valoradas por el método de los minoristas, según explica el preámbulo de la Resolución de 2015. Para concretar el valor neto realizable de cada tipo de existencia, apóyate en tu asesoría.

Qué registro necesita tu valoración y cómo lo facilita Timly

Timly es un software de inventario en la nube. No aplica la valoración contable, que sigue en el ERP o en el programa de contabilidad. Sí ayuda a registrar desde el móvil, con etiquetas QR, los datos de los que parte esa valoración, y a reunirlos:

  • Un solo registro para almacenes, vehículos y obras, útil porque el método se aplica por tipo de existencia y no por ubicación.
  • Categorías y campos personalizados, que permiten agrupar las referencias por naturaleza y anotar datos propios, por ejemplo el grupo de existencias o el precio de compra.
  • Lotes y números de serie, para localizar la partida o la unidad concreta que exige la identificación específica.
  • Historial de movimientos por referencia, para contrastar entradas y salidas con los cálculos del ERP.
  • API para conectarlo con el ERP o el programa de contabilidad.

Conclusión: qué revisar antes del próximo cierre

Si tu empresa tiene existencias, la valoración te afecta aunque la calcule el ERP. Comprueba qué método utiliza el sistema para cada grupo de existencias y verifica que coincide con el criterio contable aplicado por la empresa. Si no coinciden, aclara cuál debe utilizarse antes del cierre.

Preguntas frecuentes sobre la valoración de existencias

Ninguno debería elegirse por esa razón. El preámbulo de la Resolución de 2015 aclara que las diferencias fiscales no bastan para justificar la aplicación de métodos de asignación de valor distintos. Si tu duda es fiscal, plantéala a tu asesoría con las cifras de tu empresa.

Si el valor neto realizable de las existencias obsoletas es inferior a su coste, procede reconocer el deterioro correspondiente, salvo las excepciones que prevé la norma. La Resolución de 2013 no fijó porcentajes de deterioro por antigüedad para todos los sectores, porque un mismo calendario difícilmente reflejaría la imagen fiel de existencias tan distintas. El análisis se hace por cada categoría de existencias y, en las existencias de servicios, por cada servicio con precio de prestación independiente (norma quinta, apartado 5).

La norma undécima enumera la identificación específica, el PMP y el FIFO, y no incluye el LIFO. Por eso no es una opción de valoración para quien aplica el PGC o el PGC de Pymes. Es distinto el LIFO como orden físico de salida del almacén, que no determina cómo se valoran las existencias y que explica el artículo sobre el LIFO.

La cuenta 610, Variación de existencias de mercaderías, se usa al cierre del ejercicio para registrar la diferencia entre las existencias finales y las iniciales. Se carga por las existencias iniciales y se abona por las finales, con abono y cargo, respectivamente, en las cuentas de existencias de los subgrupos 30, 31 y 32. Para materias primas y otros aprovisionamientos existen las cuentas 611 y 612, y el saldo resultante se lleva a la cuenta 129 (definiciones del grupo 6 del PGC).