Los riesgos eléctricos pueden provocar accidentes graves en el trabajo, pese a ser una fuente de energía que damos por controlada. Conocer sus tipos y lo que exige la ley para prevenirlos, según el RD 614/2001, es el primer paso para reducirlos.

¿Qué es el riesgo eléctrico y el peligro eléctrico?

El Real Decreto 614/2001 —la norma específica en materia de prevención frente al riesgo eléctrico— define el riesgo eléctrico como el riesgo originado por la energía eléctrica. Dentro de esa definición legal se incluyen expresamente cuatro grupos de riesgos:

En el día a día del sector, el término peligro eléctrico se usa a menudo como sinónimo de riesgo eléctrico, aunque en sentido estricto no son lo mismo. El peligro es la fuente potencial de daño —una instalación mal aislada, por ejemplo—; el riesgo es la posibilidad de que ese daño llegue a producirse en determinadas condiciones de trabajo.

Conviene distinguir el RD 614/2001 de otras normas con las que se confunde. El Real Decreto 486/1997 establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a los lugares de trabajo en general, mientras que el RD 614/2001 desarrolla específicamente las medidas de protección frente al riesgo eléctrico, dentro del marco que fija la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales.

Tipos de riesgo eléctrico y sus consecuencias

No todos los peligros eléctricos actúan de la misma forma sobre una persona ni requieren las mismas medidas. El propio Anexo I del RD 614/2001 identifica varios riesgos específicamente incluidos en esta definición.

Contacto eléctrico directo e indirecto

El contacto directo se produce al tocar un elemento que está en tensión de forma habitual, como un cable pelado o una pieza sin aislar. El contacto indirecto, en cambio, ocurre al tocar una masa metálica que se ha puesto en tensión accidentalmente por un fallo de aislamiento, como la carcasa de una máquina, sin que la persona sepa que ese elemento conduce electricidad en ese momento.

Esta distinción no es solo terminológica: el contacto indirecto puede sorprender al trabajador precisamente porque el elemento no debería estar energizado, lo que explica la importancia de medidas como la puesta a tierra y otros sistemas de protección frente al contacto indirecto. En construcción, con instalaciones provisionales frecuentes, este riesgo exige atención específica: lo desarrollamos en nuestra guía de PRL en construcción.

Arco eléctrico, incendios y explosiones

El arco eléctrico se produce cuando se establece una descarga eléctrica entre puntos con distinto potencial sin necesidad de contacto físico, y puede provocar quemaduras graves incluso a cierta distancia. 

A esto se suman los incendios o explosiones originados por la electricidad, ya incluidos en la propia definición legal del riesgo eléctrico. Cuando los trabajos se realizan en emplazamientos con riesgo de incendio o explosión, el Anexo VI del RD 614/2001 establece medidas específicas para reducir estos riesgos y evitar focos de ignición.

Marco normativo: el RD 614/2001 y la Ley de Prevención de Riesgos Laborales

El RD 614/2001 se aprobó para actualizar la normativa aplicable a los trabajos con riesgo eléctrico y para derogar el capítulo correspondiente de la antigua Ordenanza General de Seguridad e Higiene de 1971. 

Se aplica a las instalaciones eléctricas de los lugares de trabajo y a las técnicas y procedimientos para trabajar en ellas o en su proximidad, dentro del marco general que fija la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

Obligaciones del empresario

El artículo 2 del real decreto obliga al empresario a adoptar las medidas necesarias para que la presencia de energía eléctrica no derive en riesgos para la salud y seguridad de los trabajadores o, si esto no es posible, para reducirlos al mínimo. 

Esa adopción de medidas debe basarse en la evaluación de riesgos que exige el artículo 16 de la Ley 31/1995, no en una decisión intuitiva sobre qué parece peligroso.

Formación e información de los trabajadores

El artículo 5 añade una obligación aparte, remitiendo a los artículos 18 y 19 de la LPRL: garantizar que los trabajadores y sus representantes reciban formación e información adecuadas sobre el riesgo eléctrico y sobre las medidas de prevención aplicables. 

Según recoge el propio INSST, las exigencias formativas varían entre cuatro figuras:

1. El trabajador no autorizado

Solo recibe la formación básica del artículo 19 de la LPRL para no invadir la zona de peligro.

2. El trabajador autorizado

Autorizado por el empresario para determinados trabajos con riesgo eléctrico en función de su capacidad para realizarlos correctamente según los procedimientos establecidos.

3. El trabajador cualificado

Posee conocimientos especializados en instalaciones eléctricas por formación acreditada o experiencia certificada. Esa es necesaria, por ejemplo, para los trabajos sin tensión en alta tensión.

4. El jefe de trabajo

Designado por el empresario para asumir la responsabilidad efectiva de los trabajos.

Trabajos sin tensión: las 5 reglas de oro

Como regla general, todo trabajo en una instalación eléctrica, o en su proximidad, que conlleve riesgo eléctrico debe realizarse sin tensión. El Anexo II del RD 614/2001 fija el procedimiento en cinco pasos, conocidos en el sector como las cinco reglas de oro:

Consejo práctico

Un error habitual es dar por completada la desconexión en cuanto se acciona el dispositivo de corte, sin verificar realmente la ausencia de tensión con un comprobador. Hasta que no se cumplen las cinco etapas —con los matices que el propio Anexo II prevé según el tipo de instalación—, la instalación sigue considerándose en tensión, y el riesgo es mayor con condensadores u otros elementos que pueden mantener carga tras desconectar la fuente: el propio Anexo II exige descargarlos mediante dispositivos adecuados.

¿Cuándo se puede trabajar en tensión o en proximidad?

El RD 614/2001 admite excepciones a la regla anterior, siempre acotadas. Pueden realizarse con la instalación en tensión determinadas operaciones elementales en instalaciones de baja tensión, como conectar o desconectar material eléctrico concebido para su utilización inmediata y sin riesgos por el público en general, siguiendo el procedimiento normal previsto por el fabricante y previa verificación del buen estado del material. 

También pueden realizarse en tensión los trabajos en instalaciones con tensiones de seguridad cuando se cumplen las condiciones previstas por la norma, así como las maniobras, mediciones, ensayos y verificaciones cuya naturaleza así lo exija. 

Fuera de estos supuestos, los trabajos en tensión solo pueden realizarlos trabajadores cualificados, con un procedimiento estudiado previamente y equipos aislantes específicos, conforme al Anexo III de la norma.

Cuando el trabajo se realiza cerca de elementos en tensión sin tocarlos, lo que la norma llama trabajo en proximidad, el objetivo es mantener al trabajador fuera de la zona de peligro, delimitando esa zona e informando de los riesgos existentes antes de empezar.

Medidas preventivas frente al riesgo eléctrico

La prevención de riesgos eléctricos combina varios niveles de actuación.

Medidas técnicas y organizativas

El diseño de la instalación debe adaptarse a las condiciones del lugar de trabajo, como la humedad, las atmósferas explosivas o los materiales inflamables, y solo pueden utilizarse equipos eléctricos compatibles con ese tipo de instalación. 

A esto se suma el mantenimiento periódico de los sistemas de protección y la aplicación de procedimientos de trabajo adecuados para las tareas con mayor riesgo, de forma que la seguridad no dependa solo del criterio individual de cada trabajador.

Equipos de protección individual

Cuando las medidas anteriores no eliminan el riesgo, deben utilizarse los EPI adecuados al riesgo: guantes dieléctricos, calzado aislante o pantallas faciales frente al arco eléctrico, entre otros. 

Según indica el propio INSST en sus fichas técnicas de selección y uso, los guantes dieléctricos nunca deben ser el único elemento de protección: normalmente se combinan con guantes de protección mecánica por debajo y guantes ignífugos por encima, según el riesgo concreto de cada tarea. 

Su selección, sus revisiones periódicas y su gestión documental son un tema en sí mismo, con normativa y clasificación propias —puedes consultarlo con detalle en nuestra guía sobre equipos de protección individual.

Errores comunes al gestionar el riesgo eléctrico

Incluso con un procedimiento formal, pueden producirse fallos de gestión.

  • Dar por completada la desconexión sin cumplir correctamente las cinco reglas de oro, lo que puede dejar la instalación en una situación de riesgo.
  • Tratar la formación como un trámite puntual de bienvenida, sin actualizarla cuando cambian los equipos o las instalaciones: el propio artículo 5 del RD 614/2001 remite a los artículos 18 y 19 de la LPRL, que exigen adaptar la formación a la evolución de los riesgos y repetirla cuando sea necesario.
  • Desconectar las inspecciones de la instalación eléctrica de la evaluación de riesgos laborales, cuando ambas deberían alimentarse mutuamente: si una inspección detecta un cuadro deteriorado, sus resultados deben tenerse en cuenta para valorar si hace falta actualizar la evaluación de riesgos o las medidas preventivas.

Cómo documentar la formación y las revisiones

Desde el punto de vista de la gestión preventiva, es importante poder acreditar que el personal que realiza trabajos con riesgo eléctrico dispone de la formación necesaria, y que los equipos, procedimientos y medidas preventivas se mantienen bajo control. 

Un software de gestión de activos como Timly permite centralizar esa documentación, registrando la formación por trabajador, documentando las revisiones de los EPI eléctricos y programando recordatorios para las fechas que la empresa haya establecido, accesible desde el móvil en el momento de la intervención. 

Esto no sustituye el criterio técnico de quien evalúa el riesgo ni las indicaciones del fabricante, pero reduce la posibilidad de que una fecha de revisión se pierda por depender solo de la memoria de una persona.

Conclusión: qué hacer si tu empresa tiene riesgo eléctrico

Si tu empresa utiliza instalaciones o equipos eléctricos, el riesgo eléctrico no debería tratarse como un capítulo aparte, sino integrarse en la evaluación de riesgos general. 

Cumplir las cinco reglas de oro, mantener la formación al día y documentar revisiones y EPI no son pasos aislados: son las piezas que, juntas, permiten demostrar en cualquier momento que la prevención está bajo control.

Preguntas frecuentes sobre el riesgo eléctrico

Cortar la corriente antes de tocar a la persona afectada; si no es posible acceder al interruptor, separarla utilizando un material aislante, nunca directamente con las manos. Avisar de inmediato a los servicios de emergencia y seguir el protocolo de primeros auxilios de la empresa hasta que llegue ayuda especializada.

Sí: el Anexo VI del RD 614/2001 regula específicamente los trabajos en emplazamientos con riesgo de incendio o explosión, incluida la electricidad estática, además de los riesgos de contacto o arco eléctrico ya vistos.

Los guantes dieléctricos, seleccionados según la tensión y el tipo de trabajo. Nunca deben usarse como única protección: según indica el INSST, suelen combinarse con guantes de protección mecánica por debajo y guantes ignífugos por encima, y requieren revisión periódica según las instrucciones del fabricante.

La periodicidad de las inspecciones reglamentarias la fija el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión, no el RD 614/2001, y varía según el tipo de instalación y actividad. Puedes consultar los plazos aplicables en nuestra guía sobre inspección eléctrica.